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Ovario artificial para ex pacientes de cáncer

Los científicos crearon el ovario a partir de células madre donadas.

Un equipo de científicos estadounidenses ha creado en laboratorio un "ovario artificial" capaz de acoger óvulos femeninos hasta su maduración, lo que da esperanza de poder concebir a las ex pacientes de cáncer con problemas de fertilidad, publica el diario británico The Daily Telegraph
.
Los científicos, dirigidos por Sandra Carson, profesora de obstetricia y ginecología de la Universidad de Brown en Estados Unidos, crearon el ovario -una estructura en forma de colmena- a partir de células madre donadas por pacientes de hospital, y lograron que emulara las funciones del órgano natural.
Según explica el periódico, hicieron que las células crecieran en una estructura con forma de colmena, en cada uno de cuyos orificios colocaron óvulos humanos.
Al cabo de unos días, las células rodearon a estos óvulos aún inmaduros, lo que les permitió crecer hasta su madurez.

The Daily Telegraph afirma que esta nueva técnica aún en fase inicial y descrita por los investigadores en la revista Journal of assisted reproduction and genetics, ofrece nuevas esperanzas a las mujeres cuya fertilidad se ve amenazada por los tratamientos contra el cáncer.

A las pacientes de cáncer, explica, se les podría extraer óvulos inmaduros antes de los tratamientos químicos de forma que pudieran madurar en la colmena u ovario artificial para su posterior fertilización.
El "ovario artificial" , considerado un importante primer paso pero que aún debe ser perfeccionado, también permitiría a los científicos observar como trabajan los ovarios y establecer qué es lo que a veces impide a los óvulos madurar con normalidad.

Fuente: EFE | El Universal de Mexico
Fecha: Septiembre 2010


Este ovario artificial nace, crece y reproduce

En el fondo, la explicación más simple de la medicina regenerativa sería compararla con lo que hace el mecánico en un taller de reparaciones. De forma similar a cómo se cambia la inyección o la transmisión del coche cuando se han averiado, el objetivo final de esta disciplina es poder crear algún día en el laboratorio órganos artificiales biológicos (nada de prótesis autónomas) a partir de células del paciente, para sustituir un corazón, un riñón o una tráquea que no funcionan adecuadamente. Y en este proceso, las células madre, con su extraordinaria capacidad de proliferación y de especializarse en los distintos linajes celulares, son las protagonistas absolutas.
Uno de los últimos pasos en esta carrera ha llegado de la Universidad de Brown y del Women and Infants Hospital of Rhode Island, en Estados Unidos. Un equipo de investigadores ha logrado recrear in vitro un ovario artificial que ha conseguido en el laboratorio madurar ovocitos de forma que puedan ser fecundados e implantados, ya como embriones, en el útero de la madre. El objetivo es poder llegar a suplir la función ovárica en mujeres que, por ejemplo, tras un tratamiento de quimioterapia o radioterapia, la hubieran perdido.
Esta línea de trabajo está cada vez más extendida en la medicina regenerativa. Equipos inspirados en la misma filosofía están tratando de recrear un corazón a través de la regeneración de un órgano desechado para trasplante con células madre, como el dirigido por el jefe de servicio del hospital Gregorio Marañón, Francisco Fernández-Avilés. En Valencia, un grupo del Centro de Investigación Príncipe Felipe pretende poder reproducir testículos artificiales biológicos.
No siempre la finalidad consiste en crear un nuevo órgano de recambio, como en el caso del corazón. En ocasiones, si se trata de órganos no vitales, como el ovario, basta con reproducir su función en el laboratorio. Esto es lo que ha conseguido el equipo estadounidense dirigido por la investigadora Sandra Carson.
Hasta el momento, la práctica más parecida para preservar la fertilidad en las mujeres es el reimplante de tejido ovárico. Buena parte de las personas que se someten a esta operación son pacientes a las que se les ha detectado un tumor.
Las sesiones de quimioterapia y radioterapia, en función de la intensidad del tratamiento, el tipo de cáncer o la lesión del paciente, pueden debilitar gravemente su capacidad reproductora. Antes de que esto suceda, las mujeres tienen la posibilidad de salvaguardar parte de su tejido ovárico, de forma que después del tratamiento, se le pueda reimplantar y puedan volver a ovular. El proceso consiste en extraer por laparoscopia la corteza de un óvulo -que contiene decenas de miles de ovocitos inmaduros- y congelarla. Cuando la paciente se encuentra recuperada del cáncer y desea ser madre, se le reimplanta el tejido en el otro óvulo, que al no haber sido manipulado ha estado menos expuesto a la medicación o a la radiación y se encuentra en un mejor estado. En varios meses, si todo ha ido bien, la mujer recupera su función ovárica.
Es una técnica reciente. En 2004 nació en Bélgica el primer bebé concebido tras este procedimiento experimental. En España, el primer caso tuvo lugar el mes de agosto del año pasado en el hospital Doctor Peset de Valencia. Pero el proceso presenta inconvenientes. Por un lado, el ovario solo vuelve a trabajar durante una temporada. Hasta el momento, se ha conseguido devolver la capacidad de volver a producir ovocitos en unos dos años.
Tampoco sirve para todo tipo de tumores, como las leucemias. Pero, sobre todo, no hay certeza absoluta de que al reimplantar el tejido obtenido no existan células malignas que puedan reactivarse en el cuerpo de la mujer.
Por eso, uno de los aspectos más destacados de la técnica publicada por el equipo de Sandra Carson en el Journal of Assisted Reproduction and Genetics el 25 de agosto es que evitaría de raíz este riesgo, como destaca el jefe de servicio de ginecología del hospital La Fe de Valencia, Antonio Pellicer. "Éste es el aspecto más interesante del trabajo", comenta.
Los científicos de la Universidad de Brown crearon un molde a partir de un gel (un polisacárido denominado agarosa) para usarlo como base del cultivo tridimensional sobre el que trabajaron. Sobre esta matriz recrearon el funcionamiento del ovario en el laboratorio al combinar los tres principales tipos de células del ovario.
Para que un ovocito (primer tipo celular) madure debe estar recubierto de una capa de células de la granulosa (segundo tipo) y esta, a su vez, de células de la teca (tercer tipo). Los investigadores reprodujeron este esquema. Diseñaron una estructura en forma de panal de abeja con células de la teca obtenidas de donantes y la situaron sobre el gel. Sobre esta trama encajaron cogollos de ovocitos inmaduros cubiertos de células de la granulosa también donados. A las 72 horas, las células de la teca habían envuelto totalmente los cogollos. Extrajeron los ovocitos y los investigadores observaron que habían madurado. "Es el primer éxito en el uso de ingeniería de tejidos en tres dimensiones en la maduración in vitro de ovocitos", defienden los autores de la publicación.
Quizás no sea para tanto. La revista Journal of Assisted Reproduction and Genetics tiene un índice de impacto (la forma de medir la importancia de una publicación científica) de 1,3, muy bajo en medicina reproductiva. Pero si la técnica llega a estandarizarse podría sustituir al trasplante de tejido ovárico (y evitar los problemas que lleva aparejados). Además, se podría emplear este ovario artificial de "laboratorio viviente", como lo define la propia Sandra Carson. No solo a la hora de estudiar cómo funciona un ovario sano, sino también para analizar los efectos de, por ejemplo, contaminantes en la maduración de los óvulos.
Este trabajo es una muestra más de las expectativas que abre la recreación en laboratorio de órganos biológicos de sustitución en cada vez más especialidades médicas. Uno de los grandes especialistas en la materia es Anthony Atala, director del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte. Entre los principales éxitos de esta medicina regenerativa basada en la ingeniería de tejidos se encuentra el diseño e implantación en chicos de siete a 19 años de vejigas creadas en laboratorio, que se anunció en 2006. En este caso, los órganos se crearon con las propias células de los pacientes sobre un molde biodegradable y ofrecieron buenos resultados funcionales, durante más de cinco años.
El equipo de Atala trabaja en aplicar esta técnica contra la impotencia humana. El año pasado presentó un trabajo en el que consiguió que conejos con lesiones en el pene volvieran a tener erecciones después de crear tejido cavernoso en el laboratorio y trasplantarlo a los animales. Recuperaron la función sexual y lograron reproducirse.
Con la vista puesta no en el pene, sino en los testículos, trabaja un equipo del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia. Uno de sus científicos se ha desplazado al laboratorio de Atala con la intención de crear un testículo biológico artificial. La idea de estos investigadores es estudiar la generación de espermatozoides a partir de sus células progenitoras, las espermatogonias. Y tratar de reproducir este proceso natural en un medio creado artificialmente.
Aunque quizás el proyecto más espectacular (y experimental) que se lleva a cabo en España es el diseño en laboratorio de un corazón que pudiera servir para autotrasplantarlo al paciente con dolencias cardíacas. En este proyecto participa tanto la Organización Nacional de Trasplantes, como la Universidad de Minnesota (EE UU) y el hospital Gregorio Marañón de Madrid.
En este caso, el molde no se obtiene de ninguna sustancia biodegradable, sino de otro corazón desechado para trasplante. A través de un baño de enzimas, se despoja al órgano de todas las células que conforman sus paredes, las que recubren el interior de los vasos y las válvulas hasta dejarlo en su estructura interna más básica, que no es más que una matriz. Sobre este molde se siembran células madre cardiacas para que proliferen y reproduzcan la estructura del corazón, de forma que pudiera servir para ser trasplantado.
"De momento tenemos ya bastantes matrices y estamos empezando a recelularizar partes de las piezas", comenta Francisco Fernández-Avilés, jefe de cardiología del hospital madrileño. "En el mejor de los casos, habrá que esperar 10 años para aplicar la técnica".
Existe un referente de éxito de este ensayo en España, aunque con un órgano bastante menos complejo. Se trata del trasplante de tráquea que se llevó a cabo en el hospital Clínic de Barcelona en 2008. El proceso también consistió en centrifugar la tráquea del donante a la que se le eliminaron las células capaces de despertar una reacción de rechazo en el receptor. La estructura tubular resultante se recubrió de células madre del paciente y la nueva tráquea se transfirió con buenos resultados.
Hará falta que pasen varias décadas hasta que la sustitución, pieza a pieza, de órganos complejos bioartificiales demuestre su eficacia y, quién sabe, forme parte de la cartera de servicios de la sanidad española. O de los talleres de la medicina del futuro.

Fecha: Septiembre 2010

Nuevos ensayos en el uso de células madre para el tratamiento de la parálisis cerebral













Médicos de la Universidad de Duke  (EE.UU) creen haber encontrado en el tratamiento con células madre, una posible curación o por lo menos una disminución del daño que sufren los enfermos de parálisis cerebral y por ello acaban de comenzar una serie de ensayos clínicos para poder demostrar su viabilidad.

La Dra Joanne Kurtsberg directora de la Unidad Pediátrica de Trasplantes de Médula Ósea de la Universidad de Duke ha comenzado unos ensayos clínicos en los que estudiará la posible eficacia de las células madre procedentes del cordón umbilical en la curación o disminución del grado de parálisis cerebral, en niños de 1 a 6 años.

El estudio, que ha recibido una subvención de 10.2 millones de dólares de la Fundación Robertson, tiene el objetivo de abrir nuevas puertas o establecer protocolos para el empleo y la utilización de células madre del cordón en el tratamiento de esta grave enfermedad.
La parálisis cerebral, es un trastorno que afecta la capacidad de una persona para moverse y mantener el equilibrio. Esta lesión suele ser causada por falta de oxígeno en el cerebro antes o durante el nacimiento, lo que produce un daño en el área del cerebro encargada de controlar los músculos.

"No tenemos curación actualmente, y si el tratamiento con células madre pudiera curar o mejorar los síntomas, sería un gran avance" ha dicho la Dra. Anne Schmidt, directora médico de la Asociación de Afectados de Parálisis Cerebral, de Birmingham en Alabama.

Los objetivos del ensayo clínico, explica Kurtzberg, son tanto el descubrimiento de un tratamiento para la parálisis cerebral, como averiguar si las células madre de la sangre del cordón pueden reducir la inflamación en el cerebro, producir nuevas hormonas que repararían las células cerebrales dañadas o desarrollar nuevas células cerebrales para sustituirlas.

Este trabajo puede fomentar que más padres se decidan a conservar el cordón umbilical de sus hijos en un banco privado o conseguir que la política de los bancos públicos cambie para que el cordón se mantenga retenido durante el tiempo suficiente para uso del propio niño si éste lo necesitara.

Según Alfonso Sanchez, director general de IVIDA , "La SCU, además de ser útil en el tratamiento de enfermedades hematológicas, parece que tiene potencial en otras enfermedades que conviene explorar. Posiblemente no se vaya a encontrar la cura a ninguna enfermedad, pero es previsible que las células madre no hematopoyéticas que contiene la SCU, sean de utilidad en otras aplicaciones dentro de lo que llamamos medicina regenerativa. Estos estudios, no hacen sino reafirmarnos en la conveniencia de guardar la SCU de nuestros hijos, ya que el momento del parto es el único en el que podemos hacerlo de una forma no invasiva".

Fuente: www.rdipress.com
Fecha: Septiembre 2010

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