Noticias Relacionadas
> Fuente: La Tercera
> Fecha: 2008-04-15
La esperanza desmedida de pacientes y sus familiares se mezcla con la cautela extrema de los médicos, al analizar los resultados de la terapia con células madre obtenidas a partir de cordones umbilicales congelados. Más aún si estas células en pocos meses transforman a un niño postrado por parálisis cerebral en un pequeño alegre que juega y camina. El caso de Dallas Hextell en EE.UU. ha sido exhibido en programas de las cadenas de TV ABC y NBC como una recuperación milagrosa. Porque sólo ocho meses después de que el pequeño recibiera una inyección de células madre obtenidas de su cordón umbilical ya había recuperado gran parte de su capacidad motora. Hoy, a los dos años, camina y paulatinamente alcanza el desarrollo de un niño normal. Aunque de una recuperación completa sólo podrá hablarse cuando cumpla los siete años.
La doctora Joanne Kurtzberg dirige el ensayo clínico de la Universidad de Duke, en EE.UU., consistente en probar la eficacia de estas células en niños con parálisis cerebral y fue quien trató a Dallas. En conversación con La Tercera, reconoció que su recuperación es notable pero que hay que ver si se mantiene en el tiempo. Otros nueve niños en similares condiciones son parte del estudio y han mostrado una recuperación relativa. Como sea, esta sería la segunda revolución terapéutica protagonizada por las células de cordón umbilical. La primera también se inició con experimentos en niños que tenían su sistema inmune dañado y vivían asediados por las infecciones. Gracias a esas pruebas, hoy pueden curarse casi 80 enfermedades, entre las que destacan varios tipos de leucemia y linfomas, además de trastornos metabólicos y fallas de la médula ósea. ?En EE.UU. se elaboran casi 2.000 protocolos de aplicación de estas células como terapia de enfermedades que Chile podrá adoptar también en su momento?, dice el doctor Alejandro Guiloff, director médico de VidaCel, el primer banco privado para albergar células madre de los recién nacidos. Entre los usos destacan enfermedades neurodegenerativas, infartos cerebrales y de miocardio, artro-sis y problemas articulares, aplicación cosmética y regeneración de tejido mamario. ?Si comparamos el desarrollo de las terapias con estas células con la historia de la aviación, estamos en la época del zeppelin, pero ya llegará el momento en que romperemos tres veces la barrera del sonido?, dice entusiasta el doctor Jorge Bartolucci, cardiólogo de Clínica Santa María. Allí están en desarrollo varios protocolos terapéuticos con uso de células madre. El doctor Francisco Barriga, jefe del Programa de Trasplante de Médula Osea del Hospital UC, reconoce que estas células ?abren posibilidades de terapia?. Pero también advierte que ?falta investigar y entender más la biología de las células madre y de las enfermedades del sistema nervioso?. LOS BANCOS CHILENOS En marzo de 2005, se abrió el primer banco privado de células madre de cordón umbilical en Chile: VidaCel, que ese año logró reunir 140 muestras, mientras que hoy ya cuenta con 1.800, las que se encuentran congeladas y que sólo las pueden utilizar el niño y su familia. Extraer, trasladar y congelar la muestra cuesta alrededor de $800 mil por un año en este centro. Dos años después, en mayo de 2007, comenzó a funcionar el Banco de Vida, iniciativa de carácter público y gratuita que es respaldada por el Hospital Clínico de la U. Católica. Allí ya se acumulan más de 100 muestras congeladas. Y si bien se han hecho más de 500 donaciones, la mayoría se pierde debido a las altas exigencias de este centro. Esto, porque se requieren más de 100 ml. de sangre y más de 1.000 millones de células madre en cada muestra. La razón es que en un futuro próximo este centro público pasará a integrar una red mundial de bancos de cordón, donde los estándares de calidad son muy altos. 1.800 muestras alberga el banco privado chileno VidaCel. otros protocolos de tratamiento En Chile
Uso de células madre logra inédita recuperación de niño con parálisis cerebral

Esta semana la imagen del pequeño Dallas Hextell caminando recorrió el mundo. Tras someterse a una terapia experimental en la Universidad de Duke, EE.UU., se convirtió en el primer caso documentado en superar esta condición.




El 23 de julio de 2007 la familia Hextell tomó el avión rumbo a Carolina del Norte (EE.UU.). Después de mucho insistir, la doctora Joanne Kurtzberg -del programa de Trasplantes de la prestigiosa U. de Duke- había aceptado examinar a su hijo Dallas, de un año de edad. Hacía cuatro meses que el niño presentaba una parálisis cerebral severa: no podía hablar, abrir lo ojos ni ponerse de pie. Su madre, Cynthia, se negaba a aceptar el destino de rehabilitación permanente que le esperaba a su hijo y había comenzado su propia búsqueda de una cura. Navegando por internet se enteró de que en Duke se realizaba una terapia pionera para revertir esta condición a través de la utilización de células madre obtenidas del cordón umbilical. Durante varios meses, el matrimonio Hextell había intentado que su hijo fuera aceptado en este ensayo clínico, sin lograrlo. Esta vez la doctora Kurtzberg aceptó tratarlo. Y un día después de su llegada a Duke, los médicos procedieron a inyectarle las células madre, con resultados sorprendentes: ocho meses más tarde, en marzo de este año, Dallas ya había recobrado gran parte de su capacidad motora, convirtiéndose en el primer caso documentado de recuperación de parálisis cerebral. Cynthia (36) y el constructor Derak Hextell (39) se casaron a mediados del 2002. Durante tres años ella no pudo quedar embarazada, por lo que se sometió a un tratamiento de fertilización in vitro. Finalmente, en julio de 2006, con nueve meses de gestación y después de un extenso trabajo de parto, nació Dallas. El niño tenía tamaño y peso normales, y el examen Apgar no mostró complicaciones, según contó Cynthia a La Tercera, desde Sacramento. Sin embargo, a los pocos días se dieron cuenta de que algo no andaba bien porque el bebé nunca fue capaz de succionar para alimentarse. Las cosas fueron complicándose con el paso de los meses: no abría los ojos, no se reía, ni hacía intentos por levantar la cabeza. La explicación de los médicos era simple: ?Es un niño normal, sólo tiene tortícolis?, le decían. A los ocho meses, cuando su desarrollo seguía siendo como el de un recién nacido, un par de exámenes bastó para dar con el diagnóstico de parálisis cerebral. Una simple demora en el parto o no hacer una cesárea a tiempo pueden interrumpir la llegada de oxígeno al cerebro del recién nacido, provocando un daño crucial. En Chile, cada año nacen más de 500 niños con esta condición.
Experimento realizado en EE.UU. da un nuevo impulso a congelación de cordón umbilical de recién nacidos

La recuperación de un niño con parálisis cerebral pone nuevamente a las células madre de cordón umbilical en el centro de la atención científica, por la facilidad de su uso y sus promisorios resultados




Y pese a los avances en rehabilitación que se han desarrollado en los últimos años, el diagnóstico sigue siendo el mismo: no existe una recuperación completa para estos niños. Eso fue lo que escuchó reiteradamente el matrimonio Hextell de los cuatro neurólogos que visitaron en San Francisco. Ninguno les ofreció otra posibilidad que incluir a su hijo en largos tratamientos de rehabilitación. Pero ellos no se conformaban: ?Nos decían que no perdiéramos el tiempo pero yo no les creía?, dice Cynthia. Por eso, lograron reunir los 14 mil dólares que les costó el tratamiento en Duke. Fue en 1993 cuando el médico chileno Pablo Rubinstein, de la U. de Nueva York, descubrió que las células madre que se encuentran en la sangre del cordón umbilical podía regenerar completamente la médula ósea en pacientes leucémicos. Ese fue el punto de partida para una técnica que se ha masificado en el mundo y que en Chile se practica desde 2005: congelar el cordón umbilical como seguro de vida ante eventuales enfermedades. A los Hextell se lo ofrecieron en 2006, tras el nacimiento de Dallas. ?Pensamos que en algún momento nuestro niño las podía necesitar?, cuenta Cynthia. Y así fue. Haber conservado las células madre les permitió participar en la terapia experimental: luego de descongelarlas, le fueron inyectadas a la vena durante una hora. Estuvo en observación durante otra hora y luego volvió a su hogar. Cinco días después, los avances fueron sorprendentes: por primera vez habló. A la semana, ' ya estaba moviendo sus manos y enfocando la mirada.

Fuente: La Tercera
Fecha: 2008-04-11



Con células madre corrigen grave enfermedad en niña antes de nacer

Pese a estar en su período de gestación, ya había sufrido múltiples quebraduras en sus huesos. Hoy tiene dos años y medio de edad y ha enfrentado sólo tres fracturas.

Una nueva y exitosa aplicación de terapia con células madre dio a conocer el Instituto Karolinska, en Suecia, luego de usar este procedimiento para fortalecer los huesos de una niña con osteogénesis imperfecta severa cuando todavía estaba en el vientre materno. Se trata de una enfermedad conocida popularmente como 'huesos de cristal' y que lleva a los afectados a sufrir múltiples e invalidantes fracturas desde temprana edad. En este caso, la menor ya presentaba múltiples quebraduras en sus huesos cuando aún no nacía. La pequeña hoy tiene dos años y medio de edad, ha sufrido sólo tres fracturas y está creciendo con normalidad, cuando lo habitual es que el aumento de estatura se detenga. Y aunque el equipo científico advierte que esta terapia no es una cura completa, reconocen que la mejoría lograda es simplemente espectacular y abre las puertas para que otros defectos genéticos sean corregidos antes del nacimiento. La osteogénesis imperfecta es un defecto genético que impide al organismo producir la proteína llamada colágeno en la cantidad y calidad suficiente para construir huesos sanos. Esto se traduce en un esqueleto débil que puede fracturarse con sólo toser o darse vuelta en la cama. El procedimiento sueco "puede cambiar la historia de esta enfermedad, pero hay que advertir que quizás no sirve en niños que ya nacieron con esta condición", explica el doctor Enrique Testart, traumatólogo infantil del Hospital Clínico de la U. de Chile (ver recuadro). En su opinión, este trabajo tiene proyecciones infinitas pero exige un buen diagnóstico durante el embarazo, lo que en la actualidad sucede en menos del 5% de los casos en Chile. Para el doctor Alejandro Erices, bioquímico del Laboratorio de Crio preservación de Clínica Las Condes, "estamos ante un trabajo cuyo resultado es espectacular y bonito". Esto porque tiene la originalidad de usar células madre de tipo mesenquimal de hígado, cuando hasta hoy sólo se había intentado hacer tratamiento con células madre de médula ósea. Otro aspecto destacable es haber hecho el trasplante cuando la niña aún estaba en el vientre materno y, por último, que las células madre usadas son de un feto varón cualquiera, las cuales hasta ahora se sospechaba eran totalmente incompatibles. Según el doctor Erices, las células mesenquimales hepáticas causan menos rechazo que las de médula, lo que explica los buenos resultados que se obtuvieron en Suecia. "Esto permite que el organismo que recibe el trasplante se adapte a las nuevas células y no las rechace", asegura. Lo que viene con el surgimiento de este nuevo y exitoso modelo de terapia que utiliza una nueva fuente de células troncales es importante "que existan nuevos grupos de investigadores que trabajen de esta manera y se vaya perfeccionando la técnica. Se necesitan que los médicos en los hospitales se atrevan a hacer este tipo de terapia", explica Erices. Además, en su opinión, esta es una campanada muy fuerte hacia la posibilidad que surge de corregir enfermedades de distinto tipo con este tipo de células. En nuestro país, el Hospital Clínico de la U. de Chile creó un Centro de Manejo de la Osteogénesis Imperfecta, donde genetistas, traumatólogos y fisiatras especializados apoyan a estos pacientes en todas las etapas de su tratamiento. Allí se busca hacer un diagnóstico precoz de esta condición cuando el afectado está todavía dentro del útero. Esto es fundamental para que los menores puedan acceder a una terapia de última generación como la mencionada. "Con esta iniciativa estamos abriendo una puerta para estos niños, que podrán acceder a mejores tratamientos", explica el doctor Testart.

Fuente: La tercera
Fecha: 2008-03-02
Pagina uno
Pagina dos
Pagina tres
Pagina cuatro
Pagina cinco
Pagina seis
Pagina siete
Pagina ocho