E indicaron que esta es una de las novedades clínicas más impactantes del Primer Workshop Argentino Germano sobre Terapias Moleculares y Celulares, que se celebrará en Buenos Aires el 7 y 8 del corriente en el Hotel Emperador, auspiciado por Fundarger, organismo científico y educativo que nuclea a las universidades Nacional de Buenos Aires y Albert Ludwig de Freiburg, Alemania, y próximamente, a la del Salvador. Según indicaron, este pequeño experimento argentino es distinto a otros en curso en distintos países, incluida la Argentina, y resulta sorprendentemente más exitoso que el promedio. Las diferencias están en el tipo de células suminstradas para la reconstrucción cardíaca, y en el modo de suministro de éstas en el sitio de la lesión. Efectivamente, se trata de un ?delivery? ultrapreciso. El catéter que se usa para ello es rarísimo. Es delgado, como para poder pasar por arterias de hasta 2,5 milímetros de calibre, y en su cabeza tiene una aguja inyectora con forma de sacacorchos, amén de dos electrodos. La aguja helicoidal le permite enclavarse en la pared cardíaca para inyectar su carga con toda precisión, adentro de tejido relativamente duro, con una herida helicoidal que impide que dicha carga sea arrastrada por el torrente circulatorio. Los electrodos permiten tomar electrocardiogramas locales y determinar con exactitud el límite externo del tejido cicatrizal que dejó el infarto, el borde entre la lesión y el músculo cardíaco remanente, todavía sano y funcional. El aparato fue diseñado en Estados Unidos, por iniciativa de De la Fuente y del catedrático en cardiología de la Universidad de Stanford, Simón Stertzer, hace siete años y para otro fin. ?En aquel entonces ?dijo De la Fuente- se pensaba en efectuarle a los corazones infartados microinyecciones de ?growth factors? angiogénicos, moléculas estimuladoras del crecimiento de nuevos vasos que reemplazaran a los taponados. Pero intervinieron comités de ética que fallaron en contra del experimento: se corría el peligro de que esas sustancias dispararan crecimientos tumorales?. Hace un par de años, sin embargo, empezó el ?boom? de experimentos en medicina reconstructiva de órganos y tejidos dañados mediante ?stem-cells?, células madre o células progenitoras, como se las ha llamado. Entonces De la Fuente se dijo a sí mismo que por fin tenía a mano cosas potencialmente más potentes y menos peligrosas que los angiogénicos para inyectar en un corazón. Le pidió el catéter a Stertzer, en Estados Unidos, e inició contactos con Koziner, el principal propulsor argentino de este tipo de terapias experimentales, y con muchos años de experiencia en el refinamiento y cultivo de poblaciones celulares. Para ello, se planificó un estudio de Fase I con toda prolijidad: la FDA (Food and Drug Administration), organismo federal de licenciamiento de fármacos y tecnología médica de los Estados Unidos, aprobó el uso experimental del catéter. Mientras que el INCUCAI, la entidad nacional argent
Fuente: elindependiente.com
Fecha: 2005-11-06
Utilizan células madre para regenerar el corazón
Fatiga y falta de aire. Si la cosa empeora, agrandamiento del hígado y edemas de pulmón y de los miembros inferiores. Son los síntomas de la insuficiencia cardíaca, desagradable consecuencia de un grupo de patologías entre las que figura el infarto masivo. Revelan un deterioro del músculo cardíaco (miocardio) que, aunque se puede retrasar con medicación, es irreductible: se trata de una condición progresiva de futuro incierto que puede hacer necesario un trasplante. Para resolver el problema de estos pacientes cuyo corazón está extenuado, el cardiólogo intervencionista Luis de la Fuente y su equipo del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento, el oncohematólogo Benjamín Koziner, presidente de la Fundación Argentino-Germana para el Tratamiento de las Enfermedades Malignas de la Sangre (Arger), el catedrático de cardiología de la Universidad de Stanford Simon Stertzer pusieron en marcha un proyecto de investigación que intenta reparar el músculo por medio de la inyección de células madre.